No importa si caés, sino con qué fuerza te levantás.
Todos vimos la escena mil veces.
Rocky en el piso. El referí contando. Y él que se levanta igual.
Pero yo me quedo con otro momento.
Cuando ya está de pie, sigue mentalizado: no importa si caés, sino con qué fuerza te levantás.
No se queda saboreando la frase. No espera aplausos. Se acomoda los puños y se prepara para el round que viene.
Emprender es exactamente eso, aunque nadie lo filme.
El cliente que se cae a último momento. El socio que se va. El mes que cierra en rojo y tenés que poner cara de que todo bien en la reunión de las 9.
Yo lo viví. Vos también, seguro.
Y la parte fea no es el golpe.
Es el día después. Cuando nadie te está mirando y tenés que decidir si volvés al ring o te quedás explicando por qué te tiraron.
Porque contar la caída se volvió casi un género. Queda bien. Genera likes.
Pero levantarse de verdad es más aburrido que eso: es abrir la planilla, entender qué falló, cambiar una cosa y volver a intentar. Sin público.
Ahí es donde se separan los que siguen de los que se quedan.
Vas a caer. Yo caí varias veces y algunas dolieron bastante más de lo que conté.
Lo único que se elige es cuánto tardás en tirar los primeros golpes al aire.
Contame algo: ¿cuál fue tu caída más fea y qué hiciste el día después?
#LiderazgoEjecutivo #Emprendedores #CoachingTransformacional #Mentalidad 🔗 Propósito
https://www.youtube.com/shorts/x98cCXELIpE?utm_source=dlvr.it&utm_medium=blogger
Rocky en el piso. El referí contando. Y él que se levanta igual.
Pero yo me quedo con otro momento.
Cuando ya está de pie, sigue mentalizado: no importa si caés, sino con qué fuerza te levantás.
No se queda saboreando la frase. No espera aplausos. Se acomoda los puños y se prepara para el round que viene.
Emprender es exactamente eso, aunque nadie lo filme.
El cliente que se cae a último momento. El socio que se va. El mes que cierra en rojo y tenés que poner cara de que todo bien en la reunión de las 9.
Yo lo viví. Vos también, seguro.
Y la parte fea no es el golpe.
Es el día después. Cuando nadie te está mirando y tenés que decidir si volvés al ring o te quedás explicando por qué te tiraron.
Porque contar la caída se volvió casi un género. Queda bien. Genera likes.
Pero levantarse de verdad es más aburrido que eso: es abrir la planilla, entender qué falló, cambiar una cosa y volver a intentar. Sin público.
Ahí es donde se separan los que siguen de los que se quedan.
Vas a caer. Yo caí varias veces y algunas dolieron bastante más de lo que conté.
Lo único que se elige es cuánto tardás en tirar los primeros golpes al aire.
Contame algo: ¿cuál fue tu caída más fea y qué hiciste el día después?
#LiderazgoEjecutivo #Emprendedores #CoachingTransformacional #Mentalidad 🔗 Propósito
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