28 de enero: por qué la protección de los datos personales es hoy una decisión estratégica de negocio | Por Fabián Descalzo
Durante décadas, la privacidad de los datos personales fue
tratada como un tema técnico o legal, delegado a áreas de compliance o
tecnología. Hoy, esa mirada resulta obsoleta. En un entorno donde los datos se
han convertido en el principal insumo de la economía digital, la protección
de la información personal es un asunto de estrategia corporativa, resiliencia
operativa y confianza de mercado.
Cada 28 de enero, el Día Internacional de la
Protección de los Datos Personales invita a líderes empresariales y
decisores públicos a reflexionar sobre esta transformación. Lejos de ser una
fecha simbólica, su origen y su vigencia ofrecen claves concretas para entender
por qué la privacidad se ha convertido en un eje central del gobierno
corporativo moderno.
El origen del 28 de enero: un hito silencioso que anticipó la economía digital
El 28 de enero de 1981 se abrió a la firma el Convenio
108 del Consejo de Europa, el primer tratado internacional jurídicamente
vinculante dedicado exclusivamente a la protección de las personas frente al
tratamiento automatizado de datos personales. En aquel momento, hablar de bases
de datos automatizadas era casi futurista; internet aún no existía como
fenómeno masivo y la inteligencia artificial pertenecía al terreno académico.
Sin embargo, el Convenio 108 introdujo principios que hoy
resultan sorprendentemente actuales:
- limitación
de la finalidad,
- proporcionalidad
en el tratamiento,
- calidad
del dato,
- seguridad
de la información,
- y
derechos de los titulares.
En esta fecha se conmemora globalmente como Data Privacy
Day, con el objetivo de concientizar sobre la privacidad como derecho
humano fundamental, pero también —y cada vez más— como condición
estructural para la confianza digital y el desarrollo económico sostenible.
La lección para el mundo empresarial es clara: la
protección de datos no nació como una reacción a la tecnología moderna; nació
como un principio de gobernanza anticipatoria. Hoy, cuatro décadas después,
ese principio es más relevante que nunca.
De cumplimiento a resiliencia: el nuevo contexto de riesgo digital
El entorno actual de amenazas ha cambiado radicalmente. Las
brechas de datos ya no son eventos excepcionales, sino escenarios
recurrentes en múltiples industrias. Phishing avanzado, ransomware,
explotación de terceros, ataques a la cadena de suministro y abuso de
identidades digitales se combinan con automatización y escalabilidad inéditas.
A esto se suma un factor decisivo: la convergencia entre
datos personales, operaciones críticas e inteligencia artificial. Los
sistemas de IA dependen de grandes volúmenes de datos; una falla en la
gobernanza de esos datos no solo expone a sanciones regulatorias, sino que
compromete modelos de negocio completos.
Desde la perspectiva ejecutiva, el riesgo ya no es solo
técnico. Las brechas de datos generan:
- impacto
financiero directo,
- interrupciones
operativas,
- pérdida
de confianza de clientes y socios,
- exposición
reputacional,
- y
mayor escrutinio regulatorio futuro.
El costo promedio global de una filtración de datos supera
hoy los USD 4 millones, y en jurisdicciones altamente reguladas puede
duplicarse o triplicarse. Pero el verdadero impacto no siempre figura en el
balance: la erosión de la confianza es un pasivo invisible que condiciona el
crecimiento.
Tres líneas estratégicas para abordar la privacidad desde el negocio
En este contexto, las organizaciones más maduras están
abordando la protección de datos desde un enfoque integral, estructurado en tres
grandes líneas estratégicas.
Privacidad y Gobierno de Datos: diseñar confianza desde el origen
La primera línea es la más estructural. La privacidad ya no
puede gestionarse como un control posterior; debe integrarse desde el diseño
de procesos, productos y servicios.
El enfoque de privacidad por diseño y por defecto
implica que toda iniciativa digital —desde una plataforma de clientes hasta un
modelo de IA— incorpore la protección de datos como requisito inicial, no como
corrección tardía. Esto se traduce en decisiones concretas: qué datos
recolectar, con qué finalidad, durante cuánto tiempo, con qué controles y bajo
qué criterios de acceso.
Los programas de gobierno y privacidad de datos
permiten pasar del enfoque reactivo a uno sistemático. Incluyen, entre otros
elementos:
- mapeo
y clasificación de datos personales y sensibles,
- evaluaciones
de impacto en privacidad (PIA / DPIA),
- definición
de roles y responsabilidades claras,
- marcos
documentales y políticas corporativas,
- y
mecanismos de monitoreo continuo.
Desde una mirada ejecutiva, esto no es burocracia: es
arquitectura de confianza. Las organizaciones que gobiernan bien sus datos
pueden escalar, innovar y adoptar nuevas tecnologías con menor fricción y mayor
previsibilidad regulatoria.
Auditoría y Cumplimiento: convertir la privacidad en evidencia objetiva
La segunda línea estratégica es la auditoría. En un
entorno de mayor fiscalización, la pregunta ya no es si una organización dice
proteger los datos, sino si puede demostrarlo de forma objetiva y
consistente.
Las auditorías internas basadas en estándares
internacionales cumplen un rol clave en este punto. Marcos como:
- ISO/IEC
27001 (seguridad de la información),
- ISO
22301 (continuidad del negocio),
- ISO
20000 (gestión de servicios de TI),
- ISO/IEC
42001 (sistemas de gestión de IA),
permiten evaluar diseño, implementación y eficacia de
controles relacionados con la protección de datos.
Para el C-Level, la auditoría no es un ejercicio técnico
aislado. Es una herramienta de:
- visibilidad
ejecutiva,
- reducción
de incertidumbre,
- priorización
de inversiones,
- y
preparación ante reguladores, clientes y accionistas.
La evidencia auditada transforma la privacidad en un activo
defendible, no en una promesa declarativa.
Seguridad Operacional: proteger datos en tiempo real
La tercera línea es la más visible —y muchas veces la única
que históricamente se abordó—: la seguridad operacional. Sin embargo,
hoy su alcance es mucho más amplio y sofisticado.
Los modelos modernos de SOC, SIEM y MDR permiten
pasar de una seguridad reactiva a una capacidad de detección y respuesta
continua, 24x7x365. Esto implica:
- correlación
de eventos en tiempo real,
- inteligencia
de amenazas,
- automatización
de respuestas,
- monitoreo
de identidades y comportamientos,
- y
coordinación con planes de continuidad y crisis.
Desde la óptica del negocio, el valor no está solo en
“detectar ataques”, sino en reducir el tiempo de exposición y el impacto
operativo. Cada minuto que un incidente pasa inadvertido incrementa el
costo económico y reputacional.
Los esquemas de Digital SOC / MDR integran
tecnología, procesos y talento especializado para asegurar que la protección de
los datos no dependa exclusivamente de capacidades internas difíciles de
escalar.
Privacidad, IA y futuro: el desafío de gobernar lo que aprende
Una mención especial merece la inteligencia artificial. A
diferencia de tecnologías anteriores, la IA aprende, infiere y decide a
partir de datos. Esto introduce riesgos adicionales: sesgos, opacidad,
reutilización indebida de información personal y dependencia de fuentes de
datos no controladas.
Las regulaciones emergentes buscan abordar este desafío,
pero el verdadero diferencial competitivo estará en las organizaciones que integren
gobernanza de datos, privacidad y ética de IA como un sistema unificado, no
como silos independientes.
La pregunta estratégica ya no es si una empresa puede usar
IA, sino si puede hacerlo de manera confiable, explicable y sostenible.
Privacidad como punto de inflexión
El Día Internacional de la Protección de los Datos
Personales no es una efeméride más en el calendario corporativo. Es un
recordatorio de que la privacidad es hoy uno de los pilares invisibles del
valor empresarial.
Las organizaciones que entienden esta realidad están dejando
atrás la lógica del “cumplimiento mínimo” y avanzan hacia modelos donde la
protección de datos:
- refuerza
la confianza del mercado,
- habilita
la innovación digital,
- reduce
riesgos sistémicos,
- y
fortalece la resiliencia del negocio.
Desde esta mirada, la privacidad deja de ser un costo y se
convierte en lo que realmente es: una inversión estratégica en confianza y
futuro.
En ese camino, firmas como BDO acompañan a las organizaciones a integrar privacidad, auditoría y seguridad operacional en un enfoque coherente de gobierno digital, alineado con las exigencias regulatorias y los desafíos reales del negocio moderno.
Fabián Descalzo, Socio & Lider LATAM Cyber/DRAS de BDO en Argentina | Asesor C-Level | Gobierno de tecnología, Seguridad de la información, Ciberseguridad | Innovación y Transformación Digital Segura | Autor y Conferencista Internacional.
BDO Argentina - Ciberseguridad y Gobierno Tecnológico; Nuestra área de servicios se enfoca en los principales pilares que brindan aseguramiento al negocio de nuestros Clientes frente a la innovación, la transformación digital y el uso de la tecnología, tanto en procesos de soporte como los de negocio y productivos.
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