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La autoestima y la aceptación para valorizar nuestras vidas


La importancia del conocimiento de sí mismo. La autoestima y la aceptación, nos da el valor de la vida que vivimos.

Para vivir, hay que “bien vivir” … ¿Qué significa bien vivir?

Vivir consciente y responsablemente hacia la realidad, saber discriminar o, mejor dicho, distinguir las interpretaciones de los hechos e incluso, reconociendo las emociones que nos movilizan.

Vivir con un propósito, delinear un proyecto de vida, evaluar lo que está encaminado, detectando si tiene que ver con lo que queremos de nosotros y para nosotros, o tiene que ver con lo que esperan de nosotros. Si bien somos seres sociales y nos interrelacionados entre sí, nuestros valores y nuestra ética intervienen en ese análisis. Lograr atender a nuestros sentidos y si es necesario, modificar lo que está en curso.

Ser receptivo a “eso nuevo que recibimos”, percibir y estar dispuestos a corregir lo que incorporamos, si no corresponde a nuestras elecciones. Examinar nuestras creencias, nuestros mandatos, la cultura que recibimos, y de esa forma, desmenuzar y distinguir, qué es genuinamente nuestro y qué es impuesto por el contexto que nos rodea, tanto en lo familiar como en lo social.


¿Cómo lograr todo eso junto?

¿Cómo superar cada momento conflictivo que, en vez de activarnos, nos desanima? ¿Qué es lo que no estamos viendo todavía?

La vida nos pone al frente de nuestras decisiones para las acciones, somos los creadores de nuestra historia de vida. No podemos dejar el timón del barco cuando el rumbo lo debemos marcar nosotros mismos, porque, en definitiva, ¿para qué vivimos? ¿Vivimos para ser una réplica de la sociedad, de lo que nos impone o vivimos para que nuestra vida, tenga un real sentido de existencia?

¿Somos conscientes de nuestra realidad? ¿Nos conocemos suficientemente, respetamos, valoramos y nos aceptamos como seres responsables de nuestro proceso?

“La importancia del conocimiento de sí mismo” (auto-conocimiento), se funda en el mismo sentido que le damos a nuestra vida. Porque si no sabemos las condiciones que tenemos, si no podemos detectar lo que nos hicieron creer de nosotros y como ósmosis muchas veces lo introyectamos sin lograr hacer un filtro y chequear un registro consciente y profundo de “cómo nos vemos y nos percibimos”, no podremos vivir “una vida plena y con sentido”. Es Comprometernos con la vida como un camino de superación y aprendizaje.

Aceptarnos, es tener compasión de nosotros, pero no en un sentido negativo, sino en el sentido de amigarse con uno, sin negar nuestra realidad, sino indagando el contexto, para evaluar aquellas cosas que podemos cambiar y aquellas que no, que son parte de nuestra esencia y que nos llevó a tal o cual acción.

Tomar el riel de nuestras decisiones y las elecciones que nos condujeron a una acción determinada, haciéndonos responsables de nuestros actos, y las consecuencias de los mismos. Para esto, es sumamente importante auto-conocernos, lo que hará que podamos darnos cuenta de, “qué es lo que realmente deseamos”. Por ende, ocupar el tiempo de nuestras actividades en forma jerarquizada, y adecuadamente a nuestras condiciones.

Valorarnos y respetarnos ante las relaciones interpersonales, sabiendo cuáles son nuestros valores más importantes y actuando en forma justa, siendo asertivos en las respuestas. (la “asertividad” es responder y actuar conforme a los derechos y nuestras obligaciones, sin desestimar los derechos del otro)

Tener congruencia en nuestra forma de pensar, sentir y actuar, ser auténticos con lo que manifestamos.

Ser íntegros y coherentes con los ideales y los valores. Implica un importante auto-registro de nuestra personalidad. Que nuestra palabra genere confianza en nuestro entorno más cercano.

Es importante comprender la importancia de desarrollar la autoestima, que no significa la solución a todos los problemas, sino contar con los recursos más importantes, las herramientas válidas para resolver de una forma óptima los conflictos, que nos presenta la vida.


¿Qué es la autoestima?

Es el conjunto de percepciones, imágenes, pensamientos, juicios y valores sobre la mirada de nosotros mismos. Lo que pensamos y sentimos de nosotros. No tiene característica innata, porque se va desarrollando a lo largo de la vida, por lo que es susceptible de modificación y a su vez es influenciable por el contexto.

Entonces, ¿Por qué es importante desarrollar la autoestima? Porque crea un conjunto de expectativas sobre lo que podemos o no podemos hacer posible en nuestra vida e indefectiblemente crea acciones consecuentes, que se convierten en realidades y las mismas pueden reforzar nuestros propósitos, nuestros deseos, o por el contrario derribar nuestros sueños, afirmando su base en esas creencias de nosotros mismos, que nos fueron impuestas.

La autoestima es una experiencia que se vive internamente, y que, si se trabaja con en un “proceso personal” y acompañado de un profesional, puede ser optimizada y logra en las personas, llegar a una vida que tenga valor, que tenga un sentido. El sentido que logramos descubrir, a través de nuestro auto-conocimiento.

 “Nuestra sabiduría es el aprendizaje de conocernos íntimamente y enfrentar el desafío de lograr vivir nuestra propia transformación”.



Sandra Gladys Ledo
Técnica en Consultoría Psicológica (Counselor) - Técnica en Psicología Social.
FB: @Clr.SandraGladysLedo
IG: @clr.sandra


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