En la vida profesional, así como en nuestras vidas particulares y en nuestro lugar en la sociedad, nos enfrentamos con situaciones problemáticas que deben ser resueltas.
En algunos casos, estas situaciones son habituales y aprendemos a resolverlas en forma simple y casi automática. Podemos describirlas desde lo más natural como es la respiración que realizamos de forma inconsciente, luego con distintos niveles de conciencia vamos resolviendo otras necesidades, como cuando nos alimentamos al sentir hambre o bebemos al sentir sed, o nos abrigamos al sentir frío.
Todas estas situaciones tan naturales, son “problemas” que aprendemos a resolver a partir de un diagnóstico correcto. Es decir que para tomar la decisión de abrigarme, debo primero diagnosticar que hace frío. Una vez realizado el diagnóstico correcto y habiendo aprendido anteriormente a resolver esa particular situación, nos basta sólo con actuar.
En la medida en que vamos entrando en situaciones más complejas, el diagnóstico se hace más dificultoso. Ya no es tan simple o intuitivo, sino que ahora requiere de otras habilidades y conocimientos. En algunos casos, se puede resolver con experiencia, es decir, que habiendo pasado previamente por una situación similar, sabemos cómo resolverla. En otros casos, precisamos de un método de análisis y de un orden de magnitud.
Las sociedades más exitosas, han desarrollado metodologías de diagnóstico y medición, que a pesar de su alto costo, resultan de vital importancia para los agentes económicos y la difusión de las mediciones crea un conocimiento general que permite tomar mejores decisiones, que llevan a mejores resultados.
Podemos citar innumerables ejemplos. Hace unos 30 años, no se había establecido claramente la relación entre la dieta y los problemas cardíacos. Luego de invertir grandes cantidades de dinero, esfuerzo y coordinación internacional, se comienza a descubrir que determinados hábitos alimenticios y de vida, generan una mayor predisposición a adquirir enfermedades cardíacas. Hubo que hacer observaciones con método científico y sobre todo generar miles y miles de datos estadísticos, que luego de publicados, serían analizados por médicos e investigadores en todo el mundo. Hoy día, gracias a este diagnóstico, podemos tomar la decisión de minimizar el riesgo, observando ciertas conductas. Esto a su vez, genera una disminución de riesgos de enfermedades cardíacas que redunda en ahorros para los sistemas de salud de los países.
La falta de un buen diagnóstico, puede conducir a tomar las decisiones erradas o simplemente, ignorar cómo mejorar o hacer más eficiente el trabajo que llevamos a cabo.
Un buen ejemplo de esto, es el caso de los incidentes de tránsito y su impacto en el área de la salud. Hace décadas, que los países más desarrollados lograron el nivel de vida que les permite a casi todos sus ciudadanos, poseer un vehículo. Con el aumento de la cantidad de vehículos en las ciudades y en las rutas, se incrementaron significativamente los incidentes de tránsito, generando innumerables víctimas fatales y heridos. Comenzaron a recabar información en forma metodológica y construyeron estadísticas. Hicieron estudios de distintos tipos de casos que parecían repetirse, y llegaron a un diagnóstico que luego les permitió tomar las decisiones más acertadas. A simple vista, ¿diría Ud. que un adolescente tiene mayores probabilidades de morir en un hecho de tránsito, que en cualquier otra circunstancia? Pues es un hecho. ¿Sabía Ud. que aproximadamente un 20% de lo que se gasta en salud en el mundo, se gasta debido a hechos de tránsito? Hoy lo sabemos porque decidimos tener un diagnóstico, y a partir del mismo, los países más desarrollados están invirtiendo en seguridad vial, para ahorrar en gastos en salud.
Estas situaciones se dan también en las empresas donde trabajamos. Muchas veces no se toman las decisiones correctas porque no hubo un diagnóstico previo, y ni siquiera se miró hacia atrás para ver si existía una experiencia anterior.
Siempre podemos encontrar excusas para no dedicar esfuerzo al diagnóstico. La urgencia, las prioridades, el presupuesto, etc., etc. Pero aún las mismas excusas resultan llevarnos a la necesidad de un buen diagnóstico. ¿Por qué tenemos tantas urgencias?, ¿por qué no hay lugar en el presupuesto para actividades de análisis y estadística?, ¿con qué criterio se fijaron las prioridades?, y así podemos seguir enumerando cuestiones que la mayoría de las veces no se plantean abiertamente, pero que seguramente enriquecerían la gestión de cualquier empresa.
La estructura de la organización, tiene generalmente sectores donde se hacen tareas de control, planeamiento y preparación de información para la toma de decisiones. A veces, estas tareas están concentradas bajo una misma gerencia, en cuyo caso, éste es el lugar donde mejor se conoce lo que sucede en la empresa, y si utilizamos la información y el conocimiento en forma adecuada, podremos establecer diagnósticos certeros.
Pero muchas veces estas tareas están distribuidas en diferentes áreas y por lo tanto, no es tan sencillo reunir la información que nos llevará a un buen diagnóstico.
Muchos CEOs han declarado no tener recursos suficientes para hacer diagnósticos, pero la realidad es que no es necesario tener recursos importantes para esto. Casi todas las organizaciones han pasado por cambios tecnológicos. Generalmente estos cambios incluyen una gran cantidad de tareas relacionadas con los procesos, los flujos de información, las operatorias y la relación entre distintas áreas internas y externas de la empresa.
Si utilizamos parte de esta información, ya tendremos una base más que importante para empezar. Luego hay que trabajar en equipo, escuchando a los mandos medios especialmente, ya que son quienes nos acercan al mundo real de las operaciones de la compañía, y por último, y si podemos hacerlo, contrataremos a un asesor externo. ¿Por qué alguien de afuera? Porque siempre el asesor externo nos va a aportar una mirada desinteresada y neutral. Además, desde afuera se ven cosas que no se ven desde dentro y una persona con conocimiento de otras empresas, siempre puede aportar buenas ideas.
Definitivamente es muy importante tener buenos diagnósticos, y parecería no ser tan caro ni tan difícil. A veces hay que detenerse un minuto para pensar y reflexionar. Ese minuto nos puede ahorrar mucho tiempo y dinero en el futuro.
Sin diagnóstico, no hay acciones efectivas.
Por Héctor H. D’Agostino, Contador Público.
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El autor Héctor D'Agostino es miembro desde el Lunes, 07 Junio 2010.
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Hoy: May 18, 2012





















Comentarios
Como andàs? Tus cosas?
Felicitaciones por tu inclusiòn en esta comunidad y la nota, espero tener noticias tuyas màs seguido
Un abrazo
Alfredo
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