A medida que pasa el tiempo es usual y recomendable preguntarse periódicamente si continuamos en el camino correcto. Hace algún tiempo se han comenzado a ver en las tapas de libros de management palabras como "tiempo" y "conocimiento" en el mismo título que la palabra "gestión".
¿De que que se trata todo esto? Veamos. La gestión del tiempo proviene de un tiempo anterior, a partir de que se hizo indispensable eficientizar las tareas, en función de su importancia, urgencia, cantidad, etc. En el caso del conocimiento, el camino es mas reciente, y por tanto mas discutible, ya que tal como ocurre con muchas áreas, se trata de algo muy personal.
En nuestra época de estudiantes tomábamos los datos que nos transmitían e intentábamos transformarlos en información, mediante la correlación de estos con otros. Estas complejas redes que se nos representaban en la mente, hacían que nos demande cada vez menos esfuerzo incorporar más datos, pero no éramos conscientes de tal proceso. Al madurar comenzamos a dudar de lo que nos transmitían, y buscamos fuentes que nos resultaran confiables. De ese modo fuimos creando nuestro propio universo de consumo de información, que por cierto puede ser tan complejo como cada uno pueda manejar.
Llegando al final de la primera década del nuevo siglo, comenzó a notarse de manera imperiosa la necesidad de hacer aun más eficiente nuestro consumo de información. Repasemos algunas de las técnicas clásicas que la tecnología e Internet nos presentaron a lo largo de estos años:
- Sitios web: Los sitios especializados que contienen información de nuestro interés, eran directamente consultados para abastecernos de datos e información. La ventaja: siempre están allí. La desventaja: buscar la información actualizada requiere navegar cada sitio uno por uno y conocerlo.
- Listas de correo: Aquí se resolvió el problema de la actualización, al aparecer un nuevo mensaje, nos llegaba a la casilla de correo por suscripción. La ventaja: Casi instantáneo. La desventaja: se requería la recepción centralizada y organizada, especialmente cuando la cantidad de mails y listas comenzaba a crecer.
Con el tiempo la cosa evolucionó hacia los RSS feeds, que permiten "suscribirse" y recibir las actualizaciones en cualquier lugar que soporte RSS. Este método mejoró la eficiencia y permitió ayudar a descartar rápidamente lo que menos nos interesaba. Tal vez este es el punto más importante del consumo de información: separar la paja del trigo. Incluso dentro de lo interesante, hay algunas cosas que nos interesan más a nosotros y otras que les interesan más a otros, por lo que la discriminación conciente entra una cosa y la otra es fundamental. Una gran evolución para el consumo de RSS fue representada por "iGoogle", la creación de Google para personalizar un panel lleno de widgets y aplicaciones casi con lo que nosotros deseemos. Así, “iGoogle+RSS feeds” se convirtió en un combo sumamente eficiente para el consumo de información, más concentrada que nunca.
Las alternativas también se orientaron hacia las redes sociales, donde los grupos especializados permiten establecer contacto con gente de similares intereses y consumir de manera interactiva mucha información. El problema comenzó a ser la multiplicidad de fuentes, grupos y redes. Las redes sociales, personales y profesionales, sedujeron mucho al público consumidor de información, al punto tal que el solo hecho de tener como contactos a las personas adecuadas y leer sus noticias, actualizaciones de status, enlaces, etc. uno puede considerarse "al día". Esto también funciona a nivel amistades, pero nuestro enfoque es más bien profesional.
Finalmente, la última y más revolucionaria vuelta de tuerca en este aspecto la ha dado el microblogging, representado a sus anchas por Twitter. El consumo de información vía Twitter se ha transformado en un método muy eficiente dado que puede consultarse tanto por web como en teléfonos celulares o mediante plugins de navegadores. De esta manera, limitados solo a unos pocos caracteres (140) se puede leer casi de un golpe de vista, un mensaje que "twittea" alguien a quien "seguimos". Sin duda, una revolución en el consumo de la información.
La pregunta final, que justifica esta disquisición en el contexto de la seguridad, es qué tanta importancia le estamos dando a la información que consumimos y la que otros consumen de nosotros. ¿Va contra las buenas prácticas de la seguridad “twittear”? ¿Está mal que mis contactos sepan lo que estoy haciendo o dónde me encuentro? Esta cuestión está en boca de los especialistas desde hace algunos años, y aun no hay consenso al respecto. Por lo pronto se nota una inmersión progresiva en las redes sociales y el uso de tecnologías de interconexión que es hasta cierto punto, inevitable.
Quién sabe lo que vendrá luego, quién sabe cómo haremos más eficiente aún nuestra relación con el conocimiento y las personas. Tal vez mediante algún sistema de aprendizaje acumulativo, o el uso de filtros inteligentes, mas la experiencia colectiva del acceso a las distintas fuentes de información. Lo cierto es que seguramente seremos parte de esa próxima revolución, y no hay mejor manera de prepararse, que continuar aprendiendo y probando.
Por Federico Pacheco.
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El autor Federico Pacheco es miembro desde el Martes, 14 Abril 2009.
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