Por Claudia Diego (Revista CXO Community Edición #4 - Sección Editor Desk)
“Si uno quiere ser mañana una gran empresa, debe empezar a actuar hoy mismo como si lo fuera" - Thomas Watson.
En los últimos 30 años, se ha invertido mucho esfuerzo en tratar de cuantificar los beneficios en términos del crecimiento de las ventas y reducción de costos en relación a las decenas de millones de dólares invertidos en cada nueva ola de la tecnología y seguridad de la información.
Las organizaciones invierten esfuerzos y tiempos considerables en la medición de procesos complejos con el fin de demostrar los tan necesarios y ansiados retornos. El denominador común más significativo, ha sido, sin duda, la mayor integración entre la tecnología, los procesos del negocio y las actividades operativas.
Durante los primeros tiempos de la tecnología empresarial, existía una clara distinción entre TI y los demás elementos de la organización. Actualmente, los límites son casi invisibles siendo imposible aislar a TI y SI de los procesos y operaciones del negocio.
Se ha constatado que muchas inversiones en TI y SI han fallado pero no a causa de fallos tecnológicos, por el contrario, fracasaron debido a un mal entendimiento de integración entre la necesidad del negocio, su costo de oportunidad y la tecnología utilizada, sin descartar la casi nula educación y entrenamiento del usuario final.
En la evaluación del retorno de la inversión debe coincidir el total de las inversiones con el total de los rendimientos, independientemente de la fuente de cada uno. Esto conduce a la utilización de un criterio más amplio de los ya tradicionalmente utilizados para proyectos de TI y SI. Las técnicas de indicadores financieros se utilizan cada vez más para evaluar el carácter especulativo e incierto del retorno de la inversión de un proyecto.
¿Cómo deben ser evaluadas las inversiones en TI y SI?
Abandone la idea de que hay proyectos de TI o SI. Sólo hay proyectos dirigidos a mejorar los procesos de negocio, al desarrollo de nuevos productos o servicios y a la prestación más eficiente de cara al cliente. Generan valor al negocio.
¿Qué debemos demostrar?
Que una inversión en TI y SI repercute directamente en una mejora positiva en la cuenta de resultados.
¿Cuáles son las áreas claves para incrementar el ROI?
Aumento de la productividad, reducción de costos y generación de ingresos.
Las empresas deberán valorar el retorno de la inversión sobre la base esencial de cualquier proyecto: personas, procesos, infraestructura e información. Una vez que las inversiones se consideren en este contexto, resultará más fácil definir los beneficios esperados y posteriormente, medir los retornos obtenidos.
El CSO que deba exponer el ROI al directorio y a las figuras decisorias (finanzas), no debe hablar en el idioma técnico; los telespectadores será lo que menos querrán escuchar. La audiencia debe ser impactada y provocada a fin de convertir a la organización en una gran empresa tecnológica y “segura”.
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El autor Claudia Diego es miembro desde el Miércoles, 17 Octubre 2007.
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