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El ABC de las buenas prácticas

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Por Federico Andrés Collini

Federico ColliniCalcular las pérdidas de una empresa cada vez que se cae el sistema es un proceso muy complicado que involucra muchas variables y en el que entran en juego y se generan distintos y variados escenarios: los empleados se ven impedidos de realizar su trabajo; en el caso de un laboratorio, la producción se detiene porque no se puede acceder a las recetas de los medicamentos; en una agencia de viajes no se podrán cerrar órdenes de venta; en las empresas de transporte se producen problemas de inventario porque los lectores de códigos de barra dejan de funcionar, por lo tanto, los envíos se retrasan ; y así innumerables situaciones que se repiten cada vez que “se cae el sistema”.

Toda la información de una empresa pasa por la red, transformándose así en su piedra angular, comparable al uso del teléfono celular hoy en día. Si se siguen reglas básicas de prolijidad y orden, casi sin costo alguno, se puede reducir considerablemente la cantidad de tiempo que el sistema permanece caído, evitando la consecuente pérdida de dinero. Así, finalmente, se convertiría en la inversión buscada.

Para la realidad de muchos, el sistema solo es un montón de computadoras conectadas entre sí por cables y algunos equipos más en el medio. Todo dentro de un cuartito oscuro; muchas veces húmedo; algo ruidoso por los equipos; las cosas colgadas parecen levitar; con cables tirados por todos lados que, si se posee una vista aguda, se pueden reconocer como alguno de los que se habían utilizado o instalado una semana atrás. Pero invariablemente se puede contar con que esté fresquito gracias al aire
acondicionado que siempre debe permanecer prendido.

De entre todos los problemas que pueden causar una falla en el sistema, los físicos son los más complicados: causan, aproximadamente, entre un 25 y 50% de las caídas y son las de más extensa duración.

Sin duda, la recomendación por excelencia es seguir al pie de la letra las normas ANSI/TIA/EIA, es decir, un cableado estructurado, que con un planeamiento adecuado cubra todas las necesidades, posibilidades y escenarios, y permita a las empresas tener una red preparada para operar, por lo menos, diez años desde que se finalice la instalación. Bien realizado brindará una flexibilidad única al momento de ejecutar cambios en la red, lo que implicaría una mayor velocidad de respuesta ante cualquier inconveniente y, por lo tanto, menor tiempo de improductividad.

Asimismo, es muy útil adquirir un stock completo de materiales: herramientas, cables, conectores, fusibles, entre otras cosas, ya que no solo las tareas diarias se harán más rápido, sino que, durante una emergencia, se tendrá a mano todo lo necesario para solucionarla. El orgullo de todo técnico es su caja de herramientas. La compra adecuada de instrumentos con antelación se convierte en un factor clave para llegar a tiempo con los plazos de entrega; hay veces en que el ahorro de ciertos instrumentos puede salir muy caro. También, una correcta instalación eléctrica, por ejemplo, con sus correspondientes puestas a tierra, puede aumentar la vida útil de muchos equipos.

Para evitar el arduo trabajo de buscar y seguir la conexión de cada cable es imprescindible tener, y mantener, los cables ordenados. Esto se logra rotulándolos o, por muy poco dinero, hasta se puede conseguir un ordenador de cables. Esto tan simple puede ser la diferencia entre tres minutos de caída contra 15, como mínimo. La limpieza y el orden regular del lugar donde están los equipos asegurarán las condiciones de ambiente ideales para su correcta manutención. Además, algo tan simple como un bosquejo de la ubicación puede, durante una emergencia, disminuir los tiempos de respuesta si la persona “encargada” no se encuentra.

Con un buen método de trabajo y tomándose unos minutos para realizar las cosas de manera prolija, pensando en la escalabilidad de la red y anticipándose a los posibles problemas, los tiempos de corte pueden reducirse al mínimo, no solo en el tiempo, sino en su frecuencia; y también podrán evitarse las corridas y los nervios. De esta forma se notarán cambios en muchos aspectos.

El autor Federico Andrés Collini es miembro desde el Martes, 27 Octubre 2009.

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